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Un pequeño cuento hecho de lluvia













UNA TARDE DE OTOÑO

Ocurrió una tarde de otoño. Era un día gris, pero de vez en cuando, el sol asomaba tímido entre las volutas de bruma y nubes de la bahía. La mar tenía un color verdoso que por instantes se tornaba azul, creando una situación de imposible olvido. Aparentemente era un día como otro cualquiera y nadie parecía advertir las sutiles diferencias que lo convertían en un día diferente.

Pero todo empezó con un sonido, un sonido sordo, profundo y desgarrador que parecía provenir del mismo corazón de la tierra. Al principio, las gentes no parecían ser conscientes de ello, solo algunas almas sensibles escucharon con los oídos del alma el sonido desgarrador proveniente de la orilla y acudieron asustados a ella. Y allí estaban varados, una ballena y su cría.










El sonido que emitía el enorme animal erizaba la piel de aquellos que eran capaces de escuchar con el corazón. Era un sonido triste, angustioso, lleno de matices que hablaba de muchas cosas pero que, sobre todo, pedía ayuda. Y frente a ellos, unos cuantos niños y algunos ancianos y adultos que aún no habían perdido la esperanza en el ser humano, los seres con el corazón lo suficientemente puro aún como para ser capaz de reconocer en ese gran mamífero a un igual. Todos se miraron buscando una explicación que les ayudara a comprender por qué solamente ellos habían acudido a la llamada de socorro y cuál debía ser el siguiente paso.
La confusión se leía en sus rostros, y nadie parecía saber muy bien qué hacer hasta que una niña corrió hacia la ballena y, después de que sus ojos cruzaran la mirada un momento, se dirigió a los allí reunidos y les dijo:


–Tenemos que salvarla –dijo señalando con su diminuto dedo hacia el pequeño ballenato que les miraba aterrorizado.
Todos miraron a la vez hacia el animal, y una chispa de comprensión apareció en aquellos ojos, tan diferentes entre sí pero tan iguales a los del pequeño ballenato.

–Tenemos que salvarles, podemos hacerlo –un anciano señaló a dos de los jóvenes que estaban a su lado–. Vosotros dos, id a buscar ayuda.


Las órdenes no se hicieron esperar y partieron raudos a buscar ayuda al pueblo.

–Hay que mantenerles húmedos hasta que suba la marea –dijo el anciano, que desde ese momento, se convirtió en el líder del pequeño grupo.

Ya anochecía cuando apareció la gente. Algunos acudían por curiosidad, otros por aburrimiento, pero todos callaban impresionados ante el espectáculo de aquellos enormes animales agonizantes. Solo unos pocos se atrevían a acercarse a la orilla y a ayudar a aquellos que, exhaustos, no dejaban de mojar los cuerpos de las enormes bestias.

La marea parecía no llegar nunca y muchos empezaron a alejarse sin esperanza, mientras la luz del gran cetáceo se apagaba lentamente.
El fin de la ballena parecía anunciar también el de la pequeña comunidad que se había formado entre los diferentes extraños, y todos se miraron tristes, conscientes de que cuando la luz se apagara, también sus propias esperanzas e ilusiones lo harían. Durante varias horas habían permanecido unidos, ayudándose sin preocuparse de sus miedos, angustias y dudas. En ese tiempo el universo, las ballenas y ellos mismos habían formado un todo.

Las miradas de la niña y el anciano se encontraron y, como hacía ya algunas horas, comprendieron.

El anciano palmeó con cariño el lomo de la gran ballena y pareció susurrarle algo; después se alejó de ella y se acercó al pequeño ballenato, le acarició suavemente y comenzó a tirar de él.
                                

La marea estaba subiendo por fin; sin embargo, era tarde para la madre, pero aún había esperanza para la cría.




Al amanecer, el gran cuerpo de la ballena se hallaba tendido en la playa, sin vida; en cambio, el ballenato estaba a salvo. No obstante, ahora dependía de ellos conseguir que su sacrificio no hubiera sido en vano.

Una pequeña reflexión para todos los guerreros de la luz








Los guerreros de la luz se reconocen por la mirada.
Están en el mundo, forman parte del mundo, y al mundo fueron enviados sin alforja ni sandalias. Muchas veces son cobardes. No siempre actúan acertadamente.

Los guerreros de la luz sufren por tonterías, se preocupan por cosas mezquinas, se juzgan incapaces de crecer. Los guerreros de la luz de vez en cuando se consideran indignos de cualquier bendición o milagro.

Los guerreros de la luz con frecuencia se preguntan qué están haciendo aquí. Muchas veces piensan que su vida no tiene sentido.


Por eso son guerreros de la luz. Porque se equivocan. Porque preguntan. Porque continuan buscando un sentido. Y terminan encontrándolo

Extraido de: "Manual del guerrero de la luz" de Paulo Coelho

La Educación Antes del Nacimiento

La palabra “educación” viene de “educire”, sacar, extraer. Dentro de nosotros está esa semilla que debemos ayudar a que germine, a que saque lo mejor, lo más luminoso que hay dentro de nosotros. Como bien dice en El Principito Antoine de Saint-Exupéry,Las semillas duermen en el secreto de la tierra hasta que a una de ellas se le ocurre la fantasía de despertar”. La educación debería ser aquello que permite que brote de esa semilla interior lo que ella ya es... 



Algo tan importante no puede dejarse al azar o la intuición porque va a influir en el futuro; por esta misma razón, la educación comienza en el mismo instante en el que una conciencia, un futuro ser humano prepara su llegada a este mundo.


A lo mejor hoy en día tenemos que recordarnos qué es realmente la educación, porque tenemos la idea de que educarnos es informarnos de muchas cosas. Sin embargo, se trata de formar al ser humano. No de añadirle cosas desde fuera, sino de que cada uno pueda desarrollar aquello que tiene dentro: en la semilla del árbol ya está el árbol. Es decir, en la semilla de cada uno de nosotros, ya está lo que tenemos que ser nosotros. Se trata de permitirle que salga, que crezca, darle forma. 


Se cuenta que el gran artista Miguel Ángel decía, al ver un bloque de piedra, que la figura que él quería sacar a la luz estaba dentro. Lo único que él tenía que hacer era quitar todo lo que le sobraba para que la figura apareciese. 
Esto es algo que sabían todas las antiguas civilizaciones, y por eso preparaban minuciosamente a cada mujer que iba a concebir un hijo. Lo encontramos desde las culturas más avanzadas hasta las que nosotros consideramos equivocadamente salvajes. Un ejemplo de verdadera educación lo tenemos en los indios norteamericanos, que hoy en día empezamos a descubrir que no eran tan salvajes, ni tan horribles, ni tan violentos, ni tan feos. Todo lo contrario.
Si uno quiere investigar acerca de este pueblo, descubre que tenían unas creencias exquisitas, sutiles, muy bien elaboradas acerca de la naturaleza, acerca de lo que es el ser humano, de la educación. Tenían ritmada toda la educación de un niño desde que la madre se enteraba que estaba encinta. Y todo esto recomendado e incluido en la educación de esa mujer desde que era una niña. Por ese motivo, desde que una india se enteraba que estaba encinta, ya no podía vivir como las demás mujeres. Primeramente, dentro de los hombres y mujeres eminentes de sus tribus (que los había), iba a escoger un ejemplo, pensaba en las cualidades y las virtudes de esa persona que conoció o escuchó en los grandes relatos para recrear constantemente esas cualidades y esas virtudes... Además se esforzaba en no tener conversaciones vulgares, así como alejarse de preocupaciones materiales.

En definitiva, quería sacralizar de alguna forma y manera, su vida. Desde qué pensaba hasta qué hablaba, qué contemplaba, de qué se preocupaba. Ya no estaba viviendo solo en función de ella misma, sino que había una conciencia muy clara de que ella era portadora de un alma y, por lo tanto, tenía que ser en ese momento un buen canal, un instrumento para que ese alma llegase y llegase bien.



En ese momento existe una conciencia de esta interrelación entre la madre y el niño. Y esta mujer tiene como disciplina pasear por el bosque, contemplar las cascadas, los ríos y hablarle a su futuro hijo desde las primeras semanas del embarazo. Hablarle de la perfección de la naturaleza, escuchar ella los ruidos de la naturaleza como si se tratara de una música, ya que para estos indios norteamericanos, la naturaleza es un templo. Un templo perfecto. Por eso, ellos jamás construyeron templos como los que nosotros conocemos, porque entendían que el mejor templo era la naturaleza y que en ella, se podía descubrir ese secreto de la vida. Y poco a poco, hablaba a su hijo de lo que el indio norteamericano entendía como el Gran Silencio. El Gran Silencio que lo llena todo.
Dios es el Gran Misterio que el ser humano no puede comprender, pero que está presente, está detrás de todas las cosas.
Durante la gestación recitaba en voz alta algunas de las tradiciones orales de sus antepasados, que hablaban del Gran Espíritu, el espíritu que reside en todas las cosas. Es decir, que, durante todo el periodo prenatal, la madre era consciente de que a través de todo lo que ella hacía, sentía y pensaba, estaba educando a su hijo. Pero esto no era suficiente, sino que ella misma también se preparaba, por ejemplo, para que ese momento que había estado esperando y para el que se había ido preparando de determinada forma, lo viviese en la soledad y en la compañía de esa naturaleza, de lo que llamaba El Gran Misterio o El Gran Silencio.
Es cierto que a nosotros nos extraña mucho y lo vemos como un signo más de salvajismo, por ejemplo, que estas mujeres se retirasen de la tribu el día que iban a parir, se retirasen solas y alumbrasen a su hijo en la soledad. Lo hacían así porque ellas no querían que nadie que las contemplase sintiese lástima ni pena por su dolor en ese momento. Era una especie de pudor psíquico, espiritual, como algo que le iba a hacer sentirse pobre. Aparte, tenía un gran orgullo de vivir con valor ese momento... 
La educación comenzaba desde el momento en que sabía que estaba gestando un hijo y continuaba hasta la edad de los siete años. 
Curiosamente, esto coincide en todos los pueblos de la Antigüedad, ya nos vayamos  a la India, Egipto, Roma, Grecia...
Por ejemplo, en Roma, un niño estaba a cargo de su madre ineludiblemente hasta los siete años de edad, ocupándose de él constantemente. No era porque la mujer estaba esclavizada, sino que era algo que hacían de modo consciente, ya que iban a traer un alma al mundo, y si la traían, la traían adecuadamente, siendo responsables.
Las mujeres eran verdaderas autoridades en esos pueblos, tenían en su poder la educación de los futuros habitantes, es decir, una gran responsabilidad y, en consecuencia, un gran poder; por ello, debía hacer un buen uso de este.
Como bien expresa la frase “La mano que mece la cuna es la mano que domina el mundo”, no puede dejarse al azar, y mucho menos a gente que no se prepara para ello. Después, cuando el niño cumplía siete años, sí que iba a pasar a cargo del padre. Ahí era el momento en que el niño estaba preparado para introducirse en la vida pública. Y entonces vemos que va acompañando al padre, e incluso está presente en las conversaciones con los amigos, en todas las gestiones públicas que haga su padre... Bueno, esto lo encontramos también entre los indios norteamericanos, donde lo más importante dentro del primer septenario de vida de un ser humano es el contacto con su madre, porque no solo depende el niño de ella en lo que concierne al alimento físico dictado por la naturaleza, sino que eso es una muestra de la necesidad verdadera que tiene el niño en otros planos, mucho más importante. Nosotros somos una semilla que viene al mundo, y la madre, consciente de esa semilla, se torna ella misma en tierra fértil para que esa semilla crezca y abra sus pétalos a lo que sería la vida, la realización, a la búsqueda de lo que esa semilla quiere llegar a ser, para que eso sea realizable.

Cuando no hay esa conciencia, esa semilla viene a la vida y se planta en cualquier tipo de tierra, donde ni siquiera sabemos que eso es una semilla, ni siquiera sabemos qué se está plantando, ni siquiera cuidamos esa tierra en la que ha caído.


Con esto no estamos diciendo que ahora una mujer cuando se quede embarazada deba aislarse y no relacionarse con nadie hasta que su niño tenga siete años, ni que cualquier ser humano, da igual su sexo o situación, que decida criar un niño, no deba hacerlo. No, de lo que hablamos es de que en el momento que un ser humano adulto se hace cargo de otro, debe ser consciente de la responsabilidad que ha adquirido y ayudar a germinar esa semilla que está a su cargo, porque la verdadera educación no es introducir cosas como si la conciencia, o el ser humano, o el alma, fuese un recipiente vacío que nosotros, el mundo, aquellos a los que recibimos esas conciencias, tenemos que rellenar. Es todo lo contrario.
Por eso es tan importante ser conscientes de esto, al margen de los errores que se puedan cometer. Si hay una conciencia, una intención, entonces esa semilla acabará brotando y siendo el árbol que siempre soñó. 

Un niño imita todo lo que ve. Está verdaderamente abierto para aprender, es algo que nosotros después hemos perdido, esa capacidad de estar abiertos para aprender. Nosotros, los adultos, a veces despreciamos el mundo del niño. El niño ve cosas, contempla aspectos de la vida que nosotros ya hemos dejado atrás. Pero lo hemos dejado atrás como con desprecio. Incluso en aquellos niños que todavía se manifiesta un poco de ese mundo, de esa manera maravillosa de verla y destacar ciertos aspectos de la vida, esa humildad con la que un niño pregunta: “y esto ¿qué es? Y esto ¿por qué?”... que nosotros hemos perdido, se lo arrebatamos también a ellos.


Por eso es tan importante que seamos conscientes de la delicada misión que supone la educación. Si tenemos claro el concepto, pondremos las bases adecuadas, y todos sabemos que las verdaderas construcciones, las que quedan, las que están de pie después de miles de años, están hechas de piedra. Y están hechas de piedra bien escuadrada, de piedra bien pulida. 

Cada uno de nosotros somos una piedra que forma parte de una construcción y si queremos que para el futuro, aquellos seres humanos que vendrán detrás de nosotros, tengan verdadero futuro, tenemos que empezar por nosotros. Por ser nosotros una piedra pulida, escuadrada y que forme parte de una construcción. Es decir, que seamos parte cada uno de nosotros de ese mundo en el que nos encontremos. Que con cada cosa que nosotros hacemos, estamos debilitando esa piedra o estamos soportando mejor el peso de esa construcción.

CONSEJOS PARA REALIZAR TUS SUEÑOS

¿Conoces a alguien que no tenga sueños, ideales, nobles propósitos, deseos de mejorar el mundo...? Pues aunque a veces uno se sienta desbordado por las dificultades y el desánimo, y crea que en este mundo no se puedan realizar, ni merece la pena luchar por ellos, siempre hay que recordar que otros si tienen la fuerza y las ganas de realizar sus sueños. Si ellos pueden, tú también. No lo olvides. Aurrera!!!

Alma. "Ten cuidado con lo que deseas..."



Aquí os dejamos una pequeña gran joya de animación de 2009. Es el primer cortometraje de Rodrigo Blass como director, animador de Pixar desde 2002.
Aparte de la atmósfera ligeramente inquietante y la belleza de las imágenes, el contenido tiene su miga.
Habla de aquellas cosas que a veces deseamos tanto que acaban adueñándose de nuestra alma y nos llevan a perdernos dentro de ellas.
Cómo dice el dicho "ten cuidado con lo que deseas... puede cumplirse".
Para que luego digan que no son inquietantes algunos muñecos...

Artículo - AMAZONAS ¿Quiénes eran?

AMAZONAS

¿QUIÉNES ERAN?


Desde la Antigüedad clásica griega han llegado hasta nosotros las leyendas y los mitos sobre las amazonas.


Ellas han sido motivo de inspiración en la literatura y en el cine porque han sido el ideal de la mujer guerrera, fuerte y segura.
El mismo nombre no nos es ajeno, ya que hoy entendemos por amazona una mujer de carácter varonil y belicosa que gusta de la guerra, o una mujer que se dedica a ejercicios ecuestres y, en ciertas culturas, aquellas que demuestran especial habilidad en el tiro.

También, cuando decimos amazonas nos lleva a recordar el río más caudaloso de la tierra: el Amazonas, y es que guarda relación, ya que recibió tal nombre cuando los conquistadores españoles se encontraron en sus orillas con tribus indias, cuyas mujeres defendían aguerridamente el territorio y guerreaban como hombres; las llamaron amazonas, como las de las antiguas leyendas. En honor de estas mujeres, el río pasó a llamarse Amazonas.

Las noticias sobre pueblos constituidos exclusivamente por mujeres, en cuya comunidad nacional no había hombre alguno, están repartidas de manera chocante por muy diversas partes de la Tierra y forman, además, parte de los más viejos elementos legendarios que debemos a la tradición: fenómeno histórico universal que participa del arquetipo histórico.

Cuando miramos el mundo del pasado y queremos comprender parte de él, lo que ocurre es que miramos con los ojos del hombre actual y esto hace que se oscurezca aquello que vamos encontrando. Todo lo teñimos con la visión moderna de las cosas: si un hombre es de tal o cual religión o piensa de tal manera, lo que verá será bajo esta óptica de sentir o pensar. Entonces, para mirar el pasado tendríamos que poder mirar de una manera más limpia, sin deformar nuestras investigaciones por tal o cual creencia y saber que la enorme distancia temporal y psicológica que separa a los actores de sus comentadores nubla la exacta valoración histórica y la secuencia lógica de los procesos.

Sobre este tema debemos tener en cuenta que los propios historiadores no tienen unos criterios uniformes acerca de lo que se considera Historia. Se pasa por diversas concepciones: si tomamos los extremos, podemos considerar la Historia únicamente como la exposición escrita que reconstruye el pasado, comprobable por obras escritas o materiales; o aquella visión más amplia que nos habla de una Historia como fundamento y medio de profundizaciones filosóficas, simbólicas y psicológicas.

Un buen observador de la Naturaleza podrá apreciar siempre que el mundo manifestado es dual. Todo elemento cobra valor en contraposición a su opuesto. El hombre debe conseguir la armonía mediante la complementación de los opuestos. En la Historia, esa dualidad se da como patriarcado y matriarcado. Ambos son elementos imprescindibles y complementarios para la Humanidad; el patriarcado, definido por las características masculinas, y el matriarcado, por las femeninas.

La vida está regida por la dualidad, y la meta a conseguir es la armonización de los dos polos. En el caso de lo masculino y lo femenino sería una complementación, donde cada uno aporta sus propias características logrando armonía.

En Europa se asentaron los pueblos indoeuropeos. Aparecen con un carácter altamente patriarcal, lo que supone que no encontraremos un matriarcado absoluto en las fuentes históricas actuales. Sin embargo, como la propia ley de los ciclos indica, dentro de estos grandes ciclos existen ciclos más pequeños, y otros más pequeños dentro de estos últimos, y así indefinidamente, por lo cual probablemente no encontraremos un matriarcado absoluto, pero sí en formas debilitadas, o ubicado en algunos estratos de la Historia.

El matriarcado se alza sobre las características de lo femenino. Hablaríamos de matriarcado donde el arquetipo femenino tiene gran fuerza e impregna y cohesiona el grupo humano de manera profunda.
En el matriarcado resurge una sabiduría natural ligada a la vida. Como todo lo que nace, crece, madura, se corrompe y muere, así el matriarcado encierra en sí estas etapas de evolución. Su nacimiento se alzaría sobre la muerte de un patriarcado. Donde se dan los últimos coletazos de una existencia en su fase de desintegración, se abre paso una reacción contraria. De igual manera, la desintegración del matriarcado traería consigo el nacimiento del patriarcado.

En el País Vasco ha sobrevivido casi hasta nuestros días el matriarcado, donde la diosa por excelencia era Mari. Y la vida familiar gira en torno a la madre, la etxekoandre; ella es el alma del pueblo
Las amazonas estarían viviendo el ciclo del matriarcado. Tienen la necesidad de desarrollar su propio rol.

La mujer tiene necesidad de una existencia más pura, o sea, sin mezcla. Se genera una necesidad de elevación.

El espíritu de la amazona es un paso necesario para el desarrollo humano.

La amazona es la severa doncella de Artemis, siempre solitaria en la noche.

La palabra amazona podría aclararnos algo si buceamos en ella.

Si repasamos su etimología, podemos entender que ama ("en conjunto") y zen ("vivir") suponga "las que viven juntas".

– También, alfa (intensiva) y mazos "pechos" daría como significado "de pecho prominente".
– Por otro lado alfa (privativa) y nuevamente mazos significaría "que no tienen pecho".

Herodoto menciona cómo los escitas las llaman "eórpata", nombre que en griego significa "matadora de hombres". En escita eor es “hombre” y pata, “matar”.

La mitología helena nos las muestra como hijas del dios Ares y de la ninfa Harmonía. Otras versiones quieren que su madre sea Afrodita u Otrera, esta última, hija de Ares.

Harmonía se las crió a Ares como doncellas amantes de la guerra, tras su unión amorosa en los repliegues del bosque Acmonio.
Ares: Dios de la guerra por excelencia, es el espíritu de la batalla.

Es de naturaleza solar, imagen de la guerra y del valor ciego. Sus misterios se referían a la vida y a la muerte: la vida interior y la muerte exterior. Es el terror de la personalidad, el siempre rojo bañado en la sangre del propio sacrificio.

Padre de la victoria, que concluye con bien la guerra, auxiliador de la justicia, dictador para sus adversarios, guía de los varones más justos.

El famoso cinturón de la reina Hipólita, que tiene que tomar Heracles en uno de sus trabajos, era del dios Ares y lo portaba la reina como símbolo de su soberanía.
Harmonía

Puede hacer referencia a la abstracción que simboliza la armonía, la concordia, el equilibrio, etc.
En general, figura en el séquito de las Cárites y de Afrodita o Artemis.
Las ninfas son "doncellas" que habitan la campiña, el bosque y las aguas. Son los espíritus de los campos y de la Naturaleza en general, cuya fecundidad y gracia personifican.
Habitan en grutas donde pasan la vida cantando.
Combate de los elementos negativos para alcanzar un estado superior, una conciencia superior.
Guerra para alcanzar la armonía.

Al ser sus padres Ares y Harmonía, el temperamento de base que tienen nos habla de sus características, su esencia. Lo que las mueve sería la lucha de los contrarios, la guerra; es la oposición de fuerzas contrarias para alcanzar el equilibrio y la armonía.
Lo más general es situarlas cerca del río Termodonte, alrededor del puerto de Temiscira.
Se dice que en un periodo de vacío de poder en Escitia, reinaron mujeres de gran valor.
Desde la ribera del río Termodonte hasta el río Tanais, sometieron a todos los pueblos hasta Tracia. Conquistaron gran parte de Asia, extendiendo su poder hasta Siria.
También existe otro mito acerca de las que habitaban en Libia en época antigua, la estirpe de estas amaz.

Todo lo que existe diferenciado y organizado tiene su previo arquetipo mental, siendo lo objetivo tan solo la "sombra de la sombra". Por lo tanto, ese suceder histórico tiene que tener su previo arquetipo mental, primero en la Naturaleza cósmica, y luego, en sus intermediarios para con la Historia: los mismos actores humanos de los hechos históricos.

Toda cultura o civilización tendría o seguiría un modelo celeste, un modelo que quiere alcanzar.
Cuando hablamos de los dioses, estamos hablando de arquetipos o modelos para el hombre, Ideas que quiere alcanzar. Estos serían doce.

La diosa a la que rinden culto es Artemis.

Ella es la diosa cazadora y, además, guerrera. Todas las leyendas son relatos de cacería que presentan a la diosa salvaje, de los bosques y montañas, cuyos compañeros habituales son fieras.
Ella era hija de Leto y Zeus y hermana gemela de Apolo. Nació antes que su hermano. Por esta estrecha relación con Apolo, participa de la naturaleza de este dios. De aquí que también sea Artemis una diosa de la luz, aunque en este caso se trate de la luz lunar.

Como él, posee el poder de enviar plagas o la muerte súbita a los mortales, así como de curarlos.
Estando sentada en las rodillas de su padre Zeus, este le preguntó qué regalos deseaba, y la diosa responderá sin dudar: "Te ruego que me concedas la eterna virginidad, que me des un arco y flechas como a Apolo, el don de traer la luz, una túnica de caza de color azafrán con un borde rojo que me llegue hasta las rodillas, 60 ninfas fluviales, todas las montañas del mundo y cualquier ciudad que elijas para mí, pero con una será suficiente porque es mi intención vivir en las montañas el mayor tiempo posible".

Y Zeus le concedió todo.

Artemisa era una casta virgen y exigía a sus compañeras la misma castidad que ella practicaba. Esto debemos entenderlo como un símbolo de búsqueda de la pureza, de no mezcla con el mundo material; es pureza espiritual.

Esta diosa representa el espíritu femenino independiente y libre. Cuando niña, ella pide a Zeus aquellas cosas y cualidades que serán los instrumentos fundamentales para la realización de su propia naturaleza.

El arquetipo de Artemisa nos da una mujer independiente, esto es no en el sentido que entendemos hoy de rechazar el mundo, sino que es una conciencia que necesita ser ella misma, necesita caminar hacia ella, encontrarse y desarrollarse a sí misma.

VIDA

Este arquetipo cósmico es el de las amazonas, lo que va a marcar un modo de ser y un modo de conducirse en la vida. En la Antigüedad todo sistema de vida, toda forma de vida deriva de un sistema de pensamiento. La secuencia es: modo de pensar-acción.
La mayor parte del tiempo lo pasan solas haciendo ellas mismas todos los trabajos, los del arado, la plantación y el pastoreo, especialmente de caballos, y las más valientes se dedican de lleno a la caza a caballo, para lo cual se entrenan las doncellas a diario, habiendo sido ellas las primeras en montar sobre estos animales.

Controlaban la administración y todo lo relacionado con el gobierno.
En ciertas épocas del año se unían con los hombres de la tribu cercana para tener hijos; criaban solo a las niñas.

Dedicaban su vida a educarse, a prepararse para convertirse en ciudadanas.
Era un pueblo sobresaliente en la guerra, pues practicaban las costumbres viriles.
Dentro de sus deberes estaba el ejercitarse en el arte de la guerra. Desde temprana edad se seguía disciplina militar. Cada día se ejercitaban en lo concerniente a la guerra. Debían servir en las armas un periodo determinado en el que mantenían la virginidad. Ninguna podía tomar a un hombre antes de haber dado muerte a un enemigo. Tenían armadura de hierro. Usaban como armas defensivas pieles de grandes serpientes; como armas de ataque, espadas, hachas y lanzas, y arcos que no solo utilizaban frente al enemigo, sino también en las retiradas, pues disparaban con acierto a los perseguidores en su retaguardia. Ser eficaces conllevaba tener una férrea disciplina.

Al igual que la virgen hermana de Apolo y su hueste de ninfas, las amazonas hacían sus incursiones, generalmente en grupo y bajo las órdenes de una reina. Su ferocidad y valentía eran incuestionables. Una de las pruebas que tenían que pasar los héroes griegos era combatir contra ellas. Belerofonte tuvo que enfrentarse a ellas por orden del rey Yobatas.
Hoy se centra la mirada en cómo viven las amazonas, pero tendríamos que cambiar la perspectiva y entender que la dureza que implica vivir en unas condiciones climáticas adversas no se hace por reacción, por huir de esta sociedad, sino que eligen ser ellas mismas.
Las amazonas no viven solas por rechazar el mundo, sino que emprenden un camino hacia sí mismas, de una manera firme y decidida.

Si quieren instaurar un modo de vida y quieren vivir solas, tienen que ser guerreras, no porque quieran, sino porque se van a tener que defender de las agresiones del mundo por tener concepciones de la vida diferente; entonces, se capacitan para la guerra porque van a tener que defenderse.
No es que quieran ser guerreras; lo que pasa es que quieren vivir solas. Por ello, en la educación entra el fortalecimiento y capacitación para poder vivir una vida dura.

MÍSTICA

Para poder desarrollar la plasmación de un arquetipo es necesaria la religión, entendida como un religare, una unión del hombre con lo divino, con lo superior. Van a tener un sistema de educación, iniciación y cultos para preparar a cada componente del grupo para el camino hacia sí misma, para cultivar el arquetipo de Artemisa en sí mismas. Tienen Misterios propios de su rol. Por eso, en la Antigüedad estaban instaurados los Misterios, un camino para conducirse hacia lo divino

Se cuenta cómo una de sus reinas habría sido la fundadora de los Misterios de Samotracia. Los Misterios serían la manera de vincularse con lo superior, de realizar la mística, la unión con lo divino.
En la Antigüedad había un sistema educativo dirigido a desvelar la fuerza del propio rol, centrándose en el descubrimiento del camino femenino y del masculino. Dentro del desarrollo femenino existían tres canalizaciones o expresiones del rol: matronas, sacerdotisas y guerreras.

De lo que era una matrona y lo que era una sacerdotisa nos quedan datos claros, y sabemos de lo estimadas que eran, pero el arquetipo de la guerrera se ha perdido en la noche de los tiempos.
Hace referencia no a la guerra que se establece entre dos pueblos, sino a la que se establece en el interior de cada ser humano, la lucha entre sus tendencias negativas y las positivas. Cuando se mata lo negativo, se accede a un estado de conciencia superior.

Aunque la diosa de intrépido corazón se lanza por todas partes sembrando la muerte entre la raza de las bestias salvajes, Artemisa no tiene solamente un aspecto severo. Le gusta la cítara, las danzas y las canciones de las muchachas, pues no en vano es la hermana de Apolo, el dios de la lira. Según el poeta, "cuando la caza ha alegrado su alma, distiende su arco flexible y entra en la vasta morada de su hermano, en el rico país de Delfos, a dirigir los coros de las musas.

También las amazonas realizaban ceremonias. Por ello, en los cultos a la diosa se celebraban cantos y bailes. En Éfeso y ante la imagen de la diosa al pie de un roble o de un haya, Hipólita, su reina, realizó la ceremonia en su honor y bailaron su danza armada alrededor. Primero, la de los escudos, y después, colocadas en círculo, desplegaron un amplio coro; presidía la danza el canto agudo, y las demás golpeaban en el suelo acompasadamente.

MITOLOGÍA

Las amazonas llegan a nosotros en forma de mitos. Los relatos acerca de ellas entran dentro de la mitología y, como no hay manera de demostrarlos, nos preguntamos tantas veces acerca de su existencia.

¿Qué entendemos por mito? ¿Qué valor le damos al mito?: de entretenimiento

Lo entendemos como un conjunto de leyendas que son relatos de sucesos que son inciertos o no comprobables, pero sobre los que existe una tradición.

Algunos estudiosos que los recogen para estudiarlos de manera más seria son Jung, Cambel, Eliade.
Si profundizamos más acerca de lo que es un mito, lo podemos entender como un fósil, en mejor o peor estado de conservación y que puede datar de muy remotas edades, llegando hasta nosotros por vía oral o mímica. Un ejemplo lo tenemos en "Las mil y una noches" o en las danzas ceremoniales.
Como cuando vemos unas ruinas de una civilización sabemos que por allí pasaron hombres y mujeres, un resto de esa civilización son los mitos, y en ellos queda grabada el alma de un pueblo.
Allí donde no hay o no quedan anales históricos, hay mitos para referirnos a las simbólicas verdades custodiadas por un determinado pueblo. En los mitos nos podemos encontrar la evolución de la Humanidad.

El mito tendría sentido completo, y un contenido humano y profundo.
Los mitos sobre las amazonas no solamente relatarían hechos físicos, sino también hechos psicológicos y simbólicos.

HERACLES

El mito de Heracles es, quizá, el más completo que nos haya legado la Antigüedad clásica. En él aparecen de forma alegórica las leyes que gobiernan la Naturaleza, la psique y la historia del sistema solar.

Heracles era hijo de Zeus y Almene. Hera, la esposa de Zeus, mostró desde sus primeros días un odio implacable a causa de su nacimiento y envió dos dragones a su cuna para que lo devorasen. El niño, sin conmoverse, los estranguló. Tiene que realizar 12 trabajos. Son 12 pruebas para alcanzar la iniciación. No son inventos. Heracles representa al Sol, y los 12 trabajos son los 12 signos zodiacales que el Sol tiene que pasar a lo largo del año. Son los 12 signos, las 12 casas zodiacales que el Sol tiene que recorrer en su eterna lucha para poder alumbrar el universo.
Uno de esos trabajos será, por orden de Euristeo, un rey, someter a las amazonas y robar el cinturón de su reina, Hipólita. Es una prueba peculiar.

Por un lado, hay un enfrentamiento hombres-mujeres. Por otro, se persigue tomar el cinturón que ciñe la cintura de una dama guerrera, reina de las amazonas.

Acompañado por voluntarios, Heracles se hizo a la mar y, tras varias escalas, llegó al país de las amazonas. Desembarcó en el puerto de Temiscira, se presentó ante la reina, que le preguntó a qué había ido y esta le prometió entregarle el cinturón. Pero la diosa Hera, llena de cólera, se disfrazó de amazona e iba y venía entre la multitud diciendo que los extranjeros recién llegados querían raptar a su reina; así, ellas cabalgaron con las armas hacia la nave. Cuando Heracles las vio armadas, creyendo que se trataba de un engaño, mató a Hipólita y la despojó del cinturón, tras lo cual se hizo a la mar.
El cinturón, dádiva según algunos del dios Marte y de Venus según otros (poco importa de quién procede), representa la fuerza primigenia que se expresa a través del gancho que atrae y el látigo que repele.

Es el látigo-lazo, emblema del poder, que une por los juramentos a los seres y a los dioses, y vela por su cumplimiento.  En su faceta más elevada, representa la fuerza primera que nació del Espacio, la Diosa Madre, Guardiana de los Juramentos. Que Heracles obtenga el cinturón de la reina significa que es investido de ígneo poder y realeza, el poder de dar vida y muerte.

La derrota de las amazonas a manos de los griegos es la alegoría del cambio de ciclo, de cómo ese matriarcado, hasta ahora vigente, va a dar paso a un ciclo de signo masculino, o sea, a un patriarcado.  No importa que no hayan quedado elementos históricos. Lo que hay que comprender es que detrás del sistema de pensamiento antiguo hay toda una ideología, aunque no nos queden textos de ella. A las amazonas se atribuye la fundación de diferentes ciudades: Éfeso, Esmirna, Elea, Sanape, Tiba... El recuerdo que tenían los griegos de la época de Pericles era la guerra de las amazonas contra los atenienses.

Teseo, que se había unido a Heracles en la expedición contra las amazonas, raptó a Antíope (o Hipólita en otras versiones). Por este motivo, las amazonas fueron a Atenas a pelear, y cuando habían acampado cerca del Areópago, Teseo, con los atenienses, las venció.

Se cuenta que el pretexto que tuvo la guerra de las amazonas no fue una cosa baladí ni propia de mujeres. No habrían acampado en la ciudad ni habrían entablado combate cuerpo a cuerpo cerca de Atenas si, dueñas del país, no se hubieran acercado a la ciudad.

Plutarco cuenta que, a raíz de esta guerra, se celebraba un sacrificio antiguamente antes de las Teseas en memoria de las amazonas en este combate. Y varios autores las nombran en sus oraciones fúnebres por haber sido vencidas por los griegos (oraciones de difuntos de Platón, Lisias, Isócrates). Es curioso cómo estos historiadores señalan tumbas que existían de las amazonas muertas en la retirada. Herodoto cuenta cómo se extinguieron.

En la época que los griegos luchan contra ellas, tras haberse alzado con la victoria se llevaron consigo en tres navíos a todas las que habían podido hacer prisioneras. Pero ellas, en alta mar, atacaron a los hombres y acabaron con ellos, arrojándolos por la borda. Ellas, que no entendían de barcos, se dejaron llevar por el oleaje y acabaron arribando a territorio de los escitas. Se apoderaron de la primera manada de caballos que encontraron y saquearon las posesiones de los escitas. Estos, que entablaron lucha con ellas, al apoderarse de los caídos se dieron cuenta de que eran mujeres. Entonces decidieron no matarlas, sino enviarles a los soldados más mozos.

Cierto día, un mozo tomó a una que se había quedado sola. El resto de los jóvenes, al tener noticia de lo ocurrido, conquistaron a las restantes amazonas y las hicieron sus mujeres. De aquí queda que las mujeres de los saurómatas siguen fieles a su antiguo género de vida: a lomos de sus caballos suelen salir de caza, tanto con sus maridos como sin ellos; también van a la guerra y llevan el mismo atuendo que los hombres. Y que los saurómatas hablan la lengua escita, aunque lo hacen con solecismos desde antiguo, ya que las amazonas no llegaron a aprenderla correctamente
La historia oficial no afirma su existencia.

En los años 90, en una zona del Kazajistán, algunos investigadores han desenterrado restos de esqueletos de mujeres, entre los que han hallado el de una joven que se calcula que vivió entre el VI y el IV a. C. Junto a ella, una funda con 40 flechas terminadas en bronce, una daga de hierro y un amuleto con marcado significado guerrero (la punta de una flecha muy afilada). La relevancia de estos hallazgos procede de su cercanía al área donde Herodoto ubica combates sostenidos por aquellas guerreras contra los soldados aqueos.

Quizás estos sean los primeros indicios materiales de la existencia de aquella cultura.
El último rastro que dejaron en la memoria de los griegos fue cuando la reina Pentesilea acudió en socorro de Troya mientras se celebraban los funerales de Héctor.

Ella comenzó rechazando a los griegos hasta su campamento, pero al enfrentarse contra Aquiles, este la hirió mortalmente. Momentos antes de expirar, el héroe descubrió su rostro, y ante tanta belleza y serenidad, quedó enamorado de ella. Tersites, un griego, llegó a burlarse de él por enamorarse de una muerta, por lo que Aquiles le mató de un golpe.

¿Para qué puede servir a la mujer actual el recordar a las amazonas?

Estos temas no son simplemente a modo de recordatorio, sino que tal vez, como le ocurrió a Aquiles, que reconoció su alma guerrera con todas las virtudes que había conquistado, al recordarlas nos podemos enamorar nosotros también de ellas, siendo ejemplo e impulso para nosotros. No se trata de imitar a los griegos o a ellas mismas, sino de recoger su espíritu, algo que nunca muere, y nunca será tarde para recrearlo en nuestra vida.

Aquiles se había enamorado de una mujer que había alcanzado valor, nobleza, generosidad, los ideales para los que se había educado... Por ello, nosotros traemos a la memoria a aquellas mujeres para enamorarnos de estos ideales, y ellas pueden ser fuente de inspiración para alcanzarlos y conquistarlos.
Yolanda García

8 MOTIVOS PARA VIVIR CON MÚSICA

LA IMPORTANCIA DE LA MÚSICA

Lo primero que nos podríamos preguntar es si existe la posibilidad de vivir sin música. Como veremos más adelante, la música es un elemento inserto en nuestro mundo, nos rodea, está por todas partes,
forma una "atmósfera" que respiramos y que nos influye.

Lo único que nos queda es preguntarnos si somos conscientes o no de ello, o dicho de otro modo, si somos oyentes pasivos o activos, si elegimos la música que queremos que nos acompañe o nos elige ella.
Porque este es uno de los motivos importantes. Elegir implica una definición, una identificación, una entidad: si es pasiva, somos elegidos por la moda o el entorno; si es activa, somos nosotros los que elegimos, nos definimos.

Ahora lo preciso sería hacer un test con diferentes tipos de música y señalar cómo valoramos nuestra identificación con ella, cuánto nos gusta la compañía de una u otra, cuánto tiempo estamos en contacto con una u otra.

Podríamos elegir, por ejemplo, 9 estilos: rock, BSO, clásica, pop, heavy, folk, cantautor, celta, jazz. Está claro que ahí no están todos, pero es una buena representación. Bien, y después de escucharlos todos, ¿cuál tiene la puntuación más alta? Y ahora la otra pregunta: ¿coincide con la idea que teníamos? ¿Coincide con el estilo con el que nos identificábamos?

La música, como un símbolo de identidad, es tan vieja como el hombre. Las comunidades de emigrantes la utilizaron y la utilizan, se aferran a su música tradicional para preservar su estilo de vida. Ha sido un vínculo de solidaridad entre los miembros de una generación, como por ejemplo, los años 60, en los que el rock and roll plasmaba un sistema de valores opuesto al de los padres. Hoy día, en la sociedad urbana occidental y occidentalizada, con subculturas solapadas, decidir qué música escuchar es decir quién eres o quién quieres ser.

Otro aspecto que es importante resaltar es el de la autenticidad del intérprete hasta hacerlo un creador de estilo. Idea que recorrió todo el S. XX hasta aplicarse, como veremos, también a la música llamada clásica.

En EE.UU., a comienzos del siglo XX, surgió el blues como expresión de una raza oprimida que cantaba música desde el alma (soul). Su difusión y evolución llevó, en los años 50, a un gran mercado por parte de las casas discográficas, pero existía el inconveniente de que estaba cantada por negros. Así surgieron los “Covers”, música negra tocada y cantada por blancos. Y de ahí, una reacción que identificaba lo auténtico con el rock, pues se tocaba la propia música, música escrita y cantada por ellos y que no satisfacía las necesidades de un mercado frente al pop, marionetas del negocio que complacía gustos interpretando música de otros.

Estas ideas del creador como mejor que el reproductor y de dar con la música una visión del mundo, le guste o no a la audiencia, fueron también absorbidas en los años 70 por las discográficas, que vieron un gran mercado en la música clásica.

En este caso, el músico era un artista de pericia técnica pero de visión personal, con lo cual se vende su visión interpretativa, que es excepcional. El intérprete es la estrella, como en el pop. Pero se vende no un reproductor, sino un creador, y así se salvaguarda la autenticidad que reclama el público. De este modo, podemos ver en las carátulas de los discos cómo tal pianista interpreta a Beethoven, siendo siempre la imagen del intérprete la que sobresale sobre la del compositor.

Todo esto nos da una idea de cómo en el mundo en que vivimos estamos vinculados a la música y a ciertas ideas sobre ella, que vivimos con música que nos representa y nos identificamos con estilos que reproducen una forma de ver la vida y un código o sistema de valores. Estos pueden ser introducidos pasivamente por la atmósfera musical, por la educación, por las modas, etc., o elegidos conscientemente.

Este es un PODER de la música. NOS HACE LIBRES, nos descubre el potencial que tenemos latente de crear Identidad y Fraternidad.

Una vez expuestas estas ideas, podríamos sintetizar algunas razones para vivir con música y hacernos más libres.

La música:

1. Libera de pasiones y eleva lo propio del hombre: el sentimiento.
Permite vivir, como espectador, el sueño por realizar, vivirlo como ya hecho.
Vivir la pasión o el dolor, por ejemplo en una ópera, nos enseña sobre el dolor o la pasión en general, sin nombres, nos enseña viviendo como espectadores lo que viviremos en la propia vida.

2. Transmite, es comunicación. Es un sobre que puede hacer llegar a los demás lo que queramos: instintos, sentimientos, imágenes, sueños, ideales. La música es un tremendo comunicador, permite hacer visibles aspectos que, de otro modo, permanecerían ocultos. Llega, penetra en los oyentes y los mueve en una dirección determinada, y lo más asombroso es que no le importa ni dónde ni cuándo. Ella tiene algo de universal.

3. Crea un estilo de vida, unos valores, una forma de entender la vida. Para muchos, forma parte de su código. Es un signo de identidad: yo soy así, una moral, una ética, una Identidad. Vivir de una manera determinada implica ponerse en contacto con determinadas ideas musicales.

4. Educa, transforma, sea activa o pasivamente. Despierta capacidades dormidas o que creíamos no poseer. Inclina el carácter y ordena el temperamento. Toda la educación musical se basa en la capacidad que la música posee de educir, de extraer potenciales psicológicos, mentales y creativos. La música se conecta con el hombre, por ser reflejo de la Naturaleza (de la que el hombre es parte), y puede modificar o dirigir aspectos como el sentimiento, la atención, la memoria, el ritmo cardiaco, etc.

5. Transforma el mundo. Un hombre libre hace libres a más hombres, un enamorado de la música contagia el amor por la música. Eso modela la sociedad, la transforma. Quizás no inmediatamente, pero como la música rebasa el tiempo y el espacio, el futuro se inclina bajo sus efectos. Para muchos, el primer ejemplo de autenticidad en la música fue Beethoven, que no estuvo al servicio de ningún mecenas. Quería ser libre y escribir la música que le surgiera, no la que le impusiesen. Esta idea, como hemos visto, también se reflejó en los años 60 haciendo de la autenticidad y la independencia un símbolo. El tiempo no afecta a la música; al contrario, la hace germinar.

6. Nos hace creadores, autores. Tenemos que retomar el sentido del autor, del creador, del “creator”, el que hace conocer o nacer. Todos tenemos la posibilidad de canalizar, de expresar desde cierta parte de nosotros, la inspiración, esas ideas o pensamientos que vienen de arriba y de las que no somos responsables. Como decía Brahms, “No es mérito mío, es un presente, un regalo que viene de arriba”.

7. Nos hace intérpretes. “Inter pretium”: Al lado de lo valioso. Entre lo valioso. Puente.
Seres receptivos y trasmisores. Hombres “frontera” entre lo visible y lo invisible, entre lo tangible y lo inmaterial. Un comunicador, un puente comunicando lo humano y las fuerzas creativas.

8. Nos enseña a escuchar. Oyente: auditor. El que escucha, el discípulo, el que aprende. La primera forma de hacer música es saberla apreciar, saber identificarnos con la que le da valor a nuestra vida, escogiéndola como compañera cotidiana que nos eleve cuando dudamos y nos serene cuando nos excedemos.
Sebastián Pérez.



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ARTÍCULO - El ser joven



EL SER JOVEN

¡Juventud, divino tesoro,
ya te vas para no volver!,
Cuando quiero llorar, no lloro,
y a veces lloro sin querer...

Rubén Darío



Esta vez nos vamos a referir a la juventud del alma... a la misteriosa "Afrodita de oro", a esa bondadosa Madre que nos hace ver la parte bella y buena de la Naturaleza y del alma.

Es, en cambio, a la comúnmente llamada "juventud", a la que elevamos un sitial entre los afortunados, pues más acá de toda reflexión esotérica y conocimiento oculto sobre las reencarnaciones, es indiscutible la primavera de la vida, con sus tormentas y pedreas de granizo, pero primavera al fin, pletórica de fuerza, vitalidad, colores y demás encantos. El famoso poeta de habla española que citamos al principio supo recoger en versos muy simples el sentimiento colectivo de la mayoría de las personas; él era, sin duda, un amado de las musas.

Me dirijo, entonces, a aquellos que aún no han cumplido los treinta años físicos. Sé que esta cifra como tope de la juventud es arbitraria, pero me parece la edad más ajustada, como término medio a nivel mundial.
En muchos casos, desgraciadamente, el joven desperdicia esa "primavera" de su vida; se le escapan las riendas de sus manos y su cuerpo y sus sentidos se desbocan hasta caer en caminos tortuosos que dejarán indelebles huellas en los años venideros. No faltan quienes se excusan diciendo: "es que soy muy joven"... Cuidado: esa es una falacia; el joven es el cuerpo, pero no es forzoso que el alma también lo sea.

El ser joven es una maravillosa experiencia, que más se valora a medida que envejecemos. De alguna manera, lo que no hemos hecho aunque sea puntualmente cuando jóvenes, ya no lo podremos hacer después, pues vivir es recordar, como diría el divino Platón. La juventud es, pues, no solo la edad de los estudios intensos, de los primeros esperanzados trabajos, del amor y la alegría, de la ilusión optimista del que tiene "toda la vida por delante", sino también la de la manifestación de los ideales. Es la edad de gritarlos, de buscar imposibles y de vencerlo todo, incluso de vencerse a uno mismo.

El ser joven y permanecer enclaustrado en el temor y la falsa prudencia, teniendo en cuenta el "que dirán" y las incomprensiones, el rehuir el combate por las causas justas, es condenarse por el resto de la vida a tener más o menos marcadas las características de los esclavos.

El joven debe buscar la paz, pero no olvidar jamás que la paz no es un regalo divino, sino la obra de los pacificadores. Y tan solo se pacifica cuando el mal, la desvergüenza, la inestabilidad estúpida, son vencidos dentro y fuera de nosotros. Como dirían los antiguos romanos, hay que saber luchar por la paz. Y estar constantemente en su defensa.

Es lamentable que la ola de "orientalismo" y el culto a los débiles propuestos por el materialismo corrompido, haga que muchos jóvenes interpreten como a un hombre de paz al mendigo de sus derechos, al que es indiferente ante el dolor ajeno y las injusticias.

En este sentido debemos aclarar, para los jóvenes especialmente, que la marcha hacia la liberación, el Nirvana, o como se llame, no es la estampida de asustadas gacelas. Liberación, libertad, es romper cadenas, es acostumbrar al cuerpo al sobreesfuerzo, a la moderación en el sueño y la comida, al sexo restringido a las exigencias naturales; es la psiquis aventurera que gusta más de los peligros que de los psiquiatras; es la mente audaz y despierta para escuchar todo susurro de la sabiduría.

Ser joven es ser fuerte. Fuerte en todo sentido, resistente, tenaz, trabajador, estudioso, convencido y decidido.

Los cobardes y los débiles no son jóvenes; son viejos sin sabiduría o niños paralizados en su evolución, seres estáticos con inclinaciones masoquistas.

Así, jóvenes, aprovechad felizmente el tesoro de esos años dorados que tenéis entre las manos... Solo así conoceréis algún día la Afrodita de oro... Creedme: vale la pena.
Jorge Angel Livraga


PRIMAVERA - Power Point


PRIMAVERA


La primavera, más allá de los tópicos, revela realmente un misterio de transformación de la Naturaleza, de su impulso de regeneración. El ser humano, aprendiendo a leer en ella y a integrarse en sus ciclos, puede extraer una clave para desarrollar el maravilloso arte de vivir que en la antigüedad se llamó filosofía.
Para ver el power point hacer clic en la imagen

Power Point- Cuento africano

Cuento africano
EL NIÑO DE CERA
Un viejo cuento.
Una bella historia.
Una profunda verdad
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Power Point: Ser filósofo es



Decía el profesor Livraga, que “la filosofía es una música que se hace con el alma, no un simple acopio de conocimientos y datos, sino una construcción armónica que relaciona las cosas y les da sentido, elevándolas a las regiones donde las cosas tienen sentido y la esencia invisible nos llena el corazón”.Todos llevamos un filósofo en nuestro interior y puede ser nuestro mejor amigo.

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